CENTINELAS DEL MEDIO AMBIENTE
- Somos un equipo multidisciplinar, joven y dinámico, con conocimientos y experiencia en apicultura, comprometido con el medio ambiente y la sociedad.
- Asesoramos y colaboramos con investigadores de Universidades y Centros de Investigación Internacionales.
- Utilizamos tecnología de alta precisión, unos equipos modernos y conocimientos actualizados de biotecnología ambiental.
- Nuestra técnica se basa en la utilización de estaciones de monitoreo con abejas, como bioindicadores ambientales de referencia, sobre las cuales se lleva a cabo un seguimiento con protocolos claramente estandarizados.
ACERCA DE LOS BIOINDICADORES
El uso de bioindicadores de contaminación ambiental no es un concepto tan nuevo como pensamos.
En el tratado de Agricultura General de Alonso de Herrera (1513) se dice: “Quando salen gusanos y lombrices so tierra, y las hormigas con prisa ponen en cobro sus vituallas, o sus huevos, muestran agua, y es señal de ser duradera”.
Y en las zonas mineras se utilizaron durante mucho tiempo canarios para detectar si el aire era nocivo para los trabajadores. Desde entonces se han propuesto un sinfín de centinelas biológicos para detectar componentes nocivos para la salud y valorar la contaminación ambiental.
La utilización de la abeja melífera como bioindicador se remonta a 1935 cuando Svoboda presintió que este insecto podría proveernos con importantes datos sobre el impacto medioambiental de ciertas industrias en un área determinada.
VENTAJAS DE LA ABEJA
• Las abejas dan una información más completa y real de cómo la contaminación afecta a los seres vivos, en su ciclo de vida, desarrollo y reproducción, cosa que no ocurre con los parámetros físico-químicos.
• Las características morfológicas, biológicas y su comportamiento convierten a la abeja en una especie “recogedora de muestras”. Ningún sistema biológico conocido garantiza un muestreo tan extenso, uniforme y fiable.
• Se puede establecer la procedencia de los contaminantes a través de los análisis polínicos y elaborar mapas de bioseguridad en los que se señalen aquellas zonas geográficas con distintos niveles de riesgo ambiental.
• Así mismo, es posible conocer la contaminación en el tiempo de manera puntual y precisa, así como su evolución mediante la bioacumulación en los productos apícolas.
• Las abejas ocupan de manera natural todos los ecosistemas terrestres de nuestra geografía y gracias a su posibilidad de transporte y siempre que se dé un adecuado manejo por personas experimentadas, podemos asegurar la realización de este servicio en cualquier región, cosa que no ocurre con ningún otro bioindicador.
TRÍPTICO INFORMATIVO 